Estos serán mis relatos de como voy a lograr mis sueños.
Empezaré por el principio...
Mi nombre es Fernanda, nací en el Estado de México -el limbo entre ser chilango y ser de provincia-; aunque la mayor parte de mi día, hasta hace un año, era en la CDMX. Vivo con mis papás a mis 24 años y estoy desempleada, después de un año de haber terminado mi carrera. Estoy en una relación a larga distancia, amo a mi novio, es triste estar lejos pero no es difícil si ambos sabemos lo que queremos.
Estudié una nueva licenciatura: Dirección en Responsabilidad Social y Desarrollo Sustentable. El último semestre de mi carrera me presioné demasiado; o al menos eso creí, cumplí con mis estudios, servicio social, servicio de becaria, practicas profesionales, trabajo y ejercicio. No me quejo, tenía tiempo para estar con mi familia y con mis amigos; y la verdad, lo disfrute muchísimo. Terminando la carrera me decidí por hacer un voluntariado fuera del país, renuncié a mi trabajo pensando que sería sencillo encontrar empleo cuando regresara a México.
Me equivoqué.
El voluntariado duró 1.5 meses, el destino fue República Checa, me quedé en varios poblados cerca de la frontera de Eslovaquia y Polonia. Regresé a mediados de septiembre, muy motivada de comenzar a trabajar. Fueron varios meses sin encontrar nada relacionado a lo que estudié. Hasta finales de febrero encontré una oportunidad de trabajo en Puerto Escondido, mi lugar soñado con una oferta laboral perfecta para mi.
No fui valiente.
Rechacé la propuesta, lloré y me arrepentí, me sigo arrepintiendo. Cuando le di a mi mamá la gran noticia que me habían aceptado, ella no sonrió y se limitó a decir No te vas. Le pedí razones y me contó experiencias de su juventud que no le encontré relación con mi situación y mis sueños. Mi papá tampoco me apoyó, el me dijo que buscara algo mejor. Ellos no entendían mis sueños. No los culpo de no haber tomado mis cosas y seguir mis sueños; en realidad fue mi culpa, no tuve los ovarios suficiente para hacerlo.
Me vi en la necesidad de aceptar una oferta que no me convencía, pero era la única que había. Comencé con mucha energía y muy motivada, estaba en el área de Vinculación en Responsabilidad Social de una institución. Vaya sorpresa cuando descubro que era la única empleada, que no había ingresos. Fueron 3 meses de aburrimiento eterno, hacía lo que me pedía y un poco más. Pero no hubo cambios desde que entré, la estrategia laboral no era buena. A pesar de todo, no renuncié hasta que de pronto me dejó de pagar -me sigue debiendo.
Mi búsqueda de trabajo comenzó de nuevo en julio, y es que ahora siento esta búsqueda más complicada. Es por eso que he decidido irme de la ciudad, sin trabajo ni nada seguro, a la playa, donde soy feliz.
¿Lograré mis objetivos?
¿Encontraré trabajo?
¿Seré feliz?
¿Regresaré asustada?
No lo sé, pero odio el pensamiento de no hacer nada, de quedarme estancada, y de ser inútil.
Me equivoqué.
El voluntariado duró 1.5 meses, el destino fue República Checa, me quedé en varios poblados cerca de la frontera de Eslovaquia y Polonia. Regresé a mediados de septiembre, muy motivada de comenzar a trabajar. Fueron varios meses sin encontrar nada relacionado a lo que estudié. Hasta finales de febrero encontré una oportunidad de trabajo en Puerto Escondido, mi lugar soñado con una oferta laboral perfecta para mi.
No fui valiente.
Rechacé la propuesta, lloré y me arrepentí, me sigo arrepintiendo. Cuando le di a mi mamá la gran noticia que me habían aceptado, ella no sonrió y se limitó a decir No te vas. Le pedí razones y me contó experiencias de su juventud que no le encontré relación con mi situación y mis sueños. Mi papá tampoco me apoyó, el me dijo que buscara algo mejor. Ellos no entendían mis sueños. No los culpo de no haber tomado mis cosas y seguir mis sueños; en realidad fue mi culpa, no tuve los ovarios suficiente para hacerlo.
Me vi en la necesidad de aceptar una oferta que no me convencía, pero era la única que había. Comencé con mucha energía y muy motivada, estaba en el área de Vinculación en Responsabilidad Social de una institución. Vaya sorpresa cuando descubro que era la única empleada, que no había ingresos. Fueron 3 meses de aburrimiento eterno, hacía lo que me pedía y un poco más. Pero no hubo cambios desde que entré, la estrategia laboral no era buena. A pesar de todo, no renuncié hasta que de pronto me dejó de pagar -me sigue debiendo.
Mi búsqueda de trabajo comenzó de nuevo en julio, y es que ahora siento esta búsqueda más complicada. Es por eso que he decidido irme de la ciudad, sin trabajo ni nada seguro, a la playa, donde soy feliz.
¿Lograré mis objetivos?
¿Encontraré trabajo?
¿Seré feliz?
¿Regresaré asustada?
No lo sé, pero odio el pensamiento de no hacer nada, de quedarme estancada, y de ser inútil.

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